El
origen del Santo Rosario es tan antiguo como el mismo Cristianismo aunque como
es lógico no en su forma actual. En el Rosario se recuerdan los misterios de la
vida de Cristo. La tradición ha hecho al español Santo Domingo de Guzmán autor
del actual Rosario. Los dominicos –sus seguidores- han sido siempre los grandes propagadores de esta devoción tan querida por el pueblo cristiano. El origen de
las fiestas de hoy –antes se le llamaba la Virgen de las Victorias- arranca de
la batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de Octubre
de 1571, que el Papa San Pío V encomendó a la Virgen del Rosario y la
victoria se atribuye a su poderosa ayuda.
Los
Papas, los Reyes, los Santos, los Sabios y la gente sencilla, desde que esta
devoción es conocida, lo han rezado y propagado con gran celo. Ocuparía muchas
páginas si quisieramos recoger los piropos que durante siglos han tributado a
esta forma de honrar a la virgen y a Cristo, celebrando sus misterios. Sobre
todo a partir del Papa León XIII todos los
Papas han exhortado vivamente al rezo diario en familia de esta devoción.
<<Rezad el Rosario>>, dijo la Virgen a Bernardita en Lourdes y a
los pastorcito de Fátima.
Hasta
ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario la que se dio el
Sumo Pontífice San Pío V en su “bula” de 1569. Dice así:
“El Rosario o
salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance
de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María;
interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir
meditando mientras tanto la vida de Nuestro Señor”. El Rosario consta de 5
Padrenuestro y 50 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos.
Podemos
observar como realmente no se podía fundar más de una cofradía en cada ciudad o
pueblo. No obstante Sevilla capital fue una excepción, pues se crearon en cada
uno de los cenobios dominicos: San Pablo, Regina, Porta Coeli, Monte Sion,
Santo Tomás y San Jacinto. En la provincia sí se respetó esta norma: Carmona,
Écija, Marchena, Osuna… así como en las distintas parroquias de los pueblos que
no tenían conventos de la Orden Dominica.
La
iglesia de Santo Domingo, orden Dominica, posee una imagen de la Virgen del
Rosario, esta posee capilla propia, con
retablo barroco del S. XVIII y un amplio y lujoso camarín decorado con
pinturas.
Desde 2005, esta imagen
se puede venerar en la Iglesia de San Carlos el Real, por el proceso de
restauración que se está llevando a cabo en estos momentos en la Iglesia de
Santo Domingo.