En Junio de 1604,
Jerónimo de Pareja Aranda, clérigo ursaonés, contrata con el escultor
Juan de Mesa –que no debe confundirse con Juan de Mesa y Velasco, autor del
Cristo del Gran Poder, entre otras obras- la talla de la Virgen de Guía, obra en madera de álamo blanco, con Niño Jesús en brazos… de vara y media de
altura – aproximadamente un metro veinte centímetros- sin contar con la peana.
Se trata de una Virgen de
Candelero, preparada para ser vestida, que por su aspecto actual, es difícil no
fecharla en la segunda mitad del setecientos. Así la primera impresión es que no se extrae solo por la observación
de la encarnadura o los ojos vidriados,
que podrían responder a una adecuación posteriormente a los gustos de otros
momentos, sino que atiende a la cláusula del contrato donde se estipula que la
figura habría de ser completa de madera, de bulto redondo, y no únicamente la
cabeza, las manos y los pies montando sobre un armazón.
Después de varios años de su
retirada al culto debido al mal estado
de conservación en el que se encontraba
la imagen, se ha llevado a cabo un tratamiento de restauración. Durante este
proceso se ha recuperado la policromía, corrigiendo lagunas de desgastes en
cabeza y manos y la reparación de las fendas producidas por el paso del tiempo.
La imagen de Ntra. Sra. de
Guía ha sido de nuevo bendecida el
pasado 2 de Febrero de 2014 y ha sido repuesta al culto, colocándose en la
antigua capilla de San Arcadio Mártir en el muro del evangelio del convento
residente.
La imagen se encuentra ataviada
con saya blanca bordada y manto de terciopelo azul y rica orfebrería, conjunto
de cetro en plata y corona en metal dorado.
Este modelo de religiosidad ha
subsistido con altibajos hasta nuestros días. Se puede decir que se trata de
una recurrente pervivencia barroca que ha alcanzado a ver el siglo XXI sin
excesivas modificaciones.
José Antonio Ruiz Moncayo