LA RESTAURACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA CONSERVACIÓN
Con algo más de dos siglos de
historia material, la mirada de la devocional Imagen de San Judas Tadeo,
ocultaba tras ella una rica calidad que ya se podía prever a comienzos de su
restauración. Se trata de una talla en madera de apenas 120 cm. cuya calidad
era notable pese a su estado de conservación inicial.
Perteneciente a la Parroquia de
la Consolación de Osuna, se encontraba tutelada durante años en dicho Templo,
perteneciente según las fuentes consultadas a otra Iglesia en la que formaba
parte de un retablo.
CONSERVAR ANTES DE RESTAURAR
La Conservación y Restauración de
las Obras de Arte se presentan como un deber y privilegio por parte del
conservador-restaurador, pues implica la salvaguarda del Patrimonio Artístico.
El deber de evitar el deterioro
de la obra, ya sea debido al desuso, acción humana o intervenciones indebidas;
genera la incertidumbre de los que la tutelan y a la necesidad de plantearse
intervenir, promulgando en esta acción la protección de la Obra.
En un análisis previo a la Imagen
de San Judas Tadeo, se detectaron una serie de daños visibles y no tan fáciles
de detectar, que contribuían al deterioro de la obra. Poniendo de manifiesto la
falta de conservación en la misma y una actuación inmediata para frenar estos
deterioros.
Ricamente estofada, corlada y
policromada, muestra de la calidad de las Imágenes del s. XVIII. Se hallaba
inmersa bajo sucesivas capas de repintes, barniz oxidado, grietas por
movimientos y aporte de materiales metálicos, así como un acusado ataque de
insectos xilófagos, que habrían generado la aparición de 358 agujeros.
DESCUBRIENDO EL ORIGINAL.
Una vez analizados los deterioros
y conforme a la normativa de conservación y restauración del patrimonio
artístico, las cartas y decálogos referidos a la intervención y preservación de
obras de arte; se interviene en la Imagen de San Judas Tadeo atendiendo siempre
a la reversibilidad, respeto y preservación del original.
Actuando con los valores de
devolver a la obra su uniformidad visual y estética, así como frenar los
deterioros actuales y mantener la obra estable. Restaurándola con los
materiales adecuados y de calidad.
Dado que la talla y su policromía
eran de buena calidad se propuso por parte de la restauradora recuperar la
policromía original, escondida bajo dos repolicromías posteriores a la creación
de la obra. Realizando las microcatas oportunas para conocer si se conservaba
en buen estado dicha policromía y en su totalidad. Se descubrió que esta se
hallaba con su barniz oxidado original, y que la causa por la que se repintaría
posteriormente fuese por estética, al verlo el fiel muy oscurecido.
Con el motivo, siempre desde la
hipótesis, de cubrir los ataques de insectos xilófagos (agujeros), se aplicó
un
tinte negro, provocando que este ocultara el estofado original de la vestimenta
del Santo. Por lo que parte de la obra que observaba el fiel, era parte de “la
verdad” de la misma.
Atendiendo a la conservación de
la obra se realizó un tratamiento de desinsectación por inyección,
consolidación del soporte y fijación de estratos. Así como limpieza
mecánica-química, reconstrucción de la base, dedos y zonas faltantes;
realización de estructura sustentante oxidada por una nueva de acero
inoxidable; sellado de grietas, enchuletado, adhesión de zonas desprendidas;
eliminación de repintes y repolicromías; estucado del soporte, reintegración
cromática y protección final.
De este modo la Imagen recupera
su estabilidad tanto estructural como visual.
DE VUELTA A SU VERDAD
Desde los tratamientos
establecidos y llevados a cabo hasta la necesidad de la ética para respetar la
Imagen primitiva que el artista quiso plasmar; se ha distado un propósito
primordial, dotar una prospera vida a la Imagen, pretendiendo que su culto
pueda continuarse durante varios siglos más.
De vuelta a la Parroquia de la
Consolación la Imagen de San Judas Tadeo podrá volver a mostrarse ante sus
fieles con la originalidad que debía transmitir en el siglo XVIII, y con la
huella del paso del tiempo, patente aún en su mirada y en su gesto.
María del Valle Rodríguez Lucena. Lda. en BBAA,
Conservadora-Restauradora