La Hermandad de la Vera-Cruz recupera
un cuadro presidido por una imagen alegórica de la Inmaculada Concepción. Se
trata de un retablo pictórico renacentista que después de 25 años se ha traído
desde la Facultad de Bellas Artes de Sevilla; donde se llevó el 17 de Octubre
de 1989 para su restauración. En su origen, según testimonia la documentación
de esta Hermandad, esta obra se encontraba en su capilla de la Iglesia de San
Francisco.
Su arquitectura está compuesta
por una predela sobre la que se asientan sendas pilastra, con decoración pictórica
de candelieri y una cornisa que
cierra el conjunto. En los basamentos de las pilastra aparecen representadas
dos cartelas: en una de la tarjas encontramos la cita “IN CONCEPTIONE TVA
VIRGO” sobre el anagrama de María, y en la otra
la continuación de la cita, “INMACVLATA FVISTI” sobre la fecha de 1582,
que marca la ejecución de la obra. Precisamente una inscripción prácticamente
idéntica era el lema del Colegio y Universidad de la Santa Concepción de Osuna.
La composición pictórica la
presiden en la parte superior las imágenes de Dios Padre y a sus pies Jesucristo Crucificado,
escoltados por toda una cohorte de ángeles con instrumentos musicales que
entonan el Tota Pulchra, versículo del Cantar de los Cantares (4,7) que
empieza: “TOTA PVLCHRA ES AMICA MEA/ ET MACVLA NON EST IN TE”.
En un nivel inferior emerge del
cielo la Inmaculada Concepción apoyada sobre
el creciente lunar y hollando al maligno. Aparece envuelta de luz, de
nubes y de mórbido angelotes de amables rostros e ingrávidos cuerpos que
muestras algunos de los símbolos de las letanías lauretanas. Se encuentra
ataviada con la tradicional túnica jacinto y manto azul, según el modelo tradicional anterior a los normas e
iconográficas dictada por Francio Pacheco que tipificaron los colores propios
de la Inmaculada Concepción. Su figura
se eleva sobre rocosos acantilados y un tempestuoso mar, en el que
aparece representando un barco que se termina perdiendo detrás de la
representación mariana. Con ellos se quiso enfatizar quizás el carácter
protector y medidor de la virgen entre Dios y lo Terrenal.
Pedro Jaime Moreno de Soto