El
24 de septiembre la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los
Cautivos celebra la fiesta de su patrona. El establecimiento de esta
orden en Osuna, se debe al patrocinio de las esposas del III y IV Duques de
Osuna: doña Catalina Enríquez de Ribera Cortés de Zúñiga, III
Duquesa, para los frailes mercedarios en torno a 1609, y doña María
Isabel de Sandoval y Padilla, IV
Duquesa, para las monjas mercedarias en 1624. En nuestros días, permanece la
comunidad de madres mercedarias descalzas en su convento titulado De la
Encarnación de Nuestro Señor y Nuestra Señora de Trapani, vulgo Las Descalzas.
Las circunstancias que rodearon la llegada de las
monjas a nuestro pueblo fueron las siguientes[1].
Doña María Isabel de Sandoval contaba con una amiga íntima, Sor Mariana del
Espíritu Santo, mercedaria descalza, a la que acudió buscando consejo y ayuda
espiritual ante los problemas matrimoniales que le afectaban: no llegaba el
ansiado primogénito y el Duque, Juan Téllez-Girón, tenía amoríos fuera del
matrimonio. Con Sor Mariana del Espíritu Santo vivía Sor María de Jesús que,
conociendo la desolación de la joven Duquesa de Osuna, prometió ofrecer al
Señor toda su vida por la conversión del Duque y la llegada de un hijo. En ese
momento, Doña Isabel hizo el voto de fundar en Osuna un convento de religiosas
mercedarias descalzas, dando de los bienes de su dote lo necesario para
fundarlo. El primogénito, Pedro, nació en Osuna en 1624, pero falleció a los 5
años. En 1625 nació Gaspar, futuro V Duque.
Para la fundación del convento, el Duque donó
las casas del antiguo Hospital de la Encarnación, en cuyo solar se construyó el
convento actual a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Las primeras monjas en
habitarlo fueron las propias Sor Mariana del Espíritu Santo y Sor María de
Jesús, procedentes del convento de Lora del Río (el primer monasterio fundado
por esta Orden en Andalucía). Posteriormente, Sor Mariana del Espíritu Santo
desde el convento de Osuna mandó a tres religiosas para fundar el convento
mercedario de Arcos de la Frontera en 1650. En 1665 salieron las hermanas para
la fundación del monasterio de Góngora en Madrid.
Las
monjas veneran a Nuestra Señora de la Merced en un retablo-hornacina de estilo
barroco fechado hacia 1763 en el coro bajo. Se trata de una imagen de mediados
del siglo XVIII para vestir, que cuenta talladas la cabeza con una larga
cabellera hasta la mitad de la espalda, las manos y las piernas. Representa a
la Virgen María de pie en posición frontal, con majestuoso porte a la vez que
una dulce expresión en su rostro, con los párpados entornados y esbozando una
leve sonrisa. Porta en su mano derecha un cetro y en la izquierda el
escapulario mercedario. Cuenta con un riquísimo ajuar del que sobresalen las
piezas de orfebrería[2]
que conforman sus atributos. La corona es de plata sobredorada de 1771, con canasto
del que parten cuatro imperiales que confluyen en un orbe culminado en una cruz
latina. Se rodea de ráfaga lobulada trabajada a una cara con grupos de rayos
plisados combinados con flores de diferentes tamaños. La ornamentación es de
estilo barroco a base de elementos florales, vegetales, veneras, formas en C,
etc. Está decorada con perlas, esmeraldas y amatistas. Un año después se
ejecutó el escapulario, formado por dos piezas metálicas caladas unidas por dos
largas cadenas, trabajados a una cara, con ornamentación barroca y decorada con
perlas, brillantes, esmeraldas y amatistas. En él aparecen el escudo de la
Merced y una S atravesada por un clavo, símbolo de los siervos de la Virgen. A
juego, el escudo pectoral que representa al anagrama del Ave María, decorado también
con perlas, esmeraldas, brillantes y rubíes. Sobre dicho anagrama hay un águila
bicéfala y, de nuevo, el escudo de la Merced. Sus ropas, bordadas por las
propias mercedarias descalzas, son igualmente ricas. Destaca por su singularidad
un sombrero, de seda blanca bordado en hilo de plata, para vestir a la imagen
siguiendo la iconografía de la Virgen de la Merced Peregrina de Quito.
El
retablo mayor del templo lo preside la Virgen de la Merced Comendadora, tallada
por el imaginero malagueño Fernando de Ortiz en 1764[3].
Llegó en 1880 procedente del Convento de la Merced, de padres mercedarios descalzos,
por petición de las monjas tras la autorización del padre provincial
Fray Miguel Rodrigo de los Dolores. Su iconografía representa el momento en
que, según cuentan las crónicas, aún en vida del fundador San Pedro Nolasco, la
Virgen y los ángeles se aparecieron en el coro del convento de Barcelona para
rezar maitines porque los frailes se quedaron dormidos. De ahí, la postura
sedente de la imagen en un rico sillón rococó, sosteniendo un libro de rezos en
su mano izquierda, vestida con el hábito y escapulario blancos mercedarios y dos
ángeles volanderos que le sostienen su corona. Se trata, por tanto, de una
iconografía destinada al coro y no a un retablo mayor.
Antes
de la llegada de la Virgen de la Merced Comendadora, las mercedarias descalzas
ya contaban con una imagen de la misma iconografía. De pequeño formato, pues no
alcanza los cincuenta centímetros, se vincula a la escuela granadina[4] y
fue donada en 1753 por Sor María Josefa de San Cayetano. Se ubica en una de las
salas de su museo dándole nombre, sala de la Comendadora. Las monjas le rendían
culto procesionando con ella por el claustro y, en la actualidad, en el
besamanos tras la Eucaristía que celebran cada 23 de septiembre a media noche,
en la víspera de la festividad de la Virgen de la Merced.
Antonio
Morón Carmona.
[1] Cano Manrique, F. Fundación en Osuna del
Monasterio de la Encarnación de Trápana de Madres Mercedarias Descalzas (14 de
noviembre de 1626). Madrid 2001.
[2] Sanz, M. J. “La orfebrería en el
Monasterio de la Encarnación”. Archivo Hispalense. Sevilla: Exma.
Diputación Provincial de Sevilla, 1980. Nº 190.
[3] Romero Torres, J. L. “El
escultor Fernando Ortiz, Osuna y las canteras barrocas”. Cuaderno de los
Amigos de los Museos. Osuna: Patronato de Arte: 2009. Nº 11.
[4] Patrimonio
histórico mercedario, en la provincia de Sevilla. La Orden de la Merced en
Andalucía (1203-1603-2003). Marchena, 2003.

